Michael Kiwanuka – Love & Hate

Se podría decir que Michael Kiwanuka revivió el soul. Lo que en el argot del día a día, mis cuates y yo catalogamos como “#MeGustaElNegro“.

Este disco es enorme. Por donde quiera que se le escuche, es una producción cuidada perfectamente, bien hecha, redonda… Es la muestra de que el feeling, no es cuestión de tiempo.

Claro, se escuchan referencias a la música negra. Desde Fela Kuti hasta The Roots y The Menahan Street Band. Y se canta de problemas como el racismo, hasta por supuesto, la desilusión amorosa. Tiene el funk, rythm & blues, soul, blues y gospel, justo donde deben de estar.

Sin más, el mejor disco del pasado 2016.

Jamie XX – In Colour

Seré concreto: Es el mejor disco de música electrónica que he escuchado en varios años. Samplers, beats, atmósferas y voces bien definidas. Todo está donde debe de estar.

Y aunque la recomendación es obviamente que los escuchen completo y de un solo jalón, no dejen de apreciar “Gosh”, “Loud Places” y “I Know There’s Gonna Be (Good Times)”.

Jamie XX sabe lo que hace, solo o acompañado.

The Weeknd – Starboy

Tomar un camino arriesgado gradualmente, es por una parte una apuesta con cierto grado de certeza. Pero por otra parte, es también comenzar a buscar cosas más interesantes.

Esto es lo que nos muestra The Weeknd con Starboy. Un disco con el que podemos decir que abraza ya, su etapa de estrellato y madurez. Bajo el protectorado de los todopoderosos Reyes Midas del pop, Daft Punk, esta producción hace alcanzar a The Weekend niveles a los que antes no había llegado.

Sí, claro. Sigue sonando a que es una copia Millennial de Michael Jackson, pero va por buen camino. Y es por eso que vale la pena escuchar este álbum.

Leonard Cohen – You Want It Darker

Desafortunadamente otro de los discos que pasan a la colección de “discos mortuorios”. Sin embargo, aunque “You Want It Darker” de Cohen sea su último trabajo en vida y se escuche a veces oscuro, hay que prestarle atención para apreciar que es un gran disco.

Quizás pasará a la historia más por ser póstumo que por tener éxitos. Pero escúchenlo y juzguen ustedes. Cohen cierra su obra haciendo un repaso por todos los temas y estilos de los que hizo gala durante toda su vida.

Grande.

 

David Bowie – Blackstar

Literalmente, el último disco de Bowie. Vale la pena escucharlo, explorarlo y examinarlo a más de un año de su muerte, para comprobar que su música no conoce espacio ni tiempo.

En esta entrega, Bowie se muestra obscuro, muy obscuro. Quizás porque para él, el desenlace era ya más que claro. Para describir esta obra musical, es necesario no ahondar tanto en las etiquetas: Rock, arte, concepto, electrónica, experimental, jazz, etc. Es Bowie, punto.

Es un disco increíble. Aunque eso sí, no es un disco fácil. Hay que escucharlo varias veces para darse cuenta que es un sonido sumamente refinado, en lo que inicialmente parece cacofónico.

Aunque forma parte de lo que llamo “discos fúnebres” entre el Closer de Joy Division, Innuendo de Queen y el Unplugged de Nirvana; éste es un disco que pasará a la historia por cerrar toda una vida de logros.

 

DJ Shadow – The Mountain Will Fall

DJ Shadow es legendario por muchas cosas. Este disco es una prueba de ello. En términos sencillos, con esta entrega reinventa la música electrónica. Su música electrónica.

No vale la pena encasillar su trabajo en algún género. En este álbum lo mismo hace trip-hop, hip-hop, ambient, e incluso, hasta un pequeño tributo sonoro a Kraftwerk. Por si fuera poco, “la montaña que va a caer” es una producción concebida para escucharse todavía como un álbum, no como piezas sueltas. Lo que lo hace un trabajo redondo.

Déjense llevar en un viaje sonoro desde lo más profundas cloacas de cualquier urbe saturada hasta lo más alto de una montaña y más allá en dirección al espacio exterior. Discazo.

Soundtrack – Sing Street

El pasado 2016 dio a luz una bonita película llamada Sing Street. Les recomiendo que la vean por varios motivos: Representa el sueño adolescente de todo chavillo, mismo que es tener una banda para ligarte a una aspirante a modelo. Una historia que reivindica la labor de todos esos hermanos mayores en el mundo. Y sobre todo, un soundtrack bastante bueno.

Es de este último punto de lo que nos ocupamos hoy. Dado que la historia se ambienta en los 80’s, encontraremos una selección de canciones de Duran Duran, The Cure, The Jam y de Hall & Oates, entre otros.

Por su cuenta, la música original ejecutada por los mismos Sing Street (la banda fictica creada para este proyecto), no oculta en absoluto la influencia de las bandas antes mencionadas. De hecho, les hace una especie de tributo. Sin embargo, lo hace de una manera ecuánime, divertida y sobre todo, bien hecha.

Les recomiendo ampliamente “Drive It Like you Stole It” (con sonido de Hall & Oates), “A Beautiful Sea” (con el estilo de The Cure), “The Riddle of the Model” (a lo Duran Duran), y “Girls” (totalmente The Jam).

Sin más, el soundtrack de Sing Street.

The Sopranos Last Scene

25 canciones en 25 días. Día 9

Y después de casi medio año de no escribir nada, así de pronto, continuamos con esta playlist compuesta por 25 canciones.

Día 9: Una canción que me mantenga con esperanza.

Misma que sin mucho preámbulo viene siendo “Don’t Stop Believin’ de Journey.

Probablemente la primer ocasión que presté atención a esta rola fue al final de la serie de “Los Soprano”. Donde justo lo que va a pasar con Tony, te lo dejan a la imaginación. De ahí en adelante, siempre que creo que nada va a funcionar, pero tiene una mínima probabilidad de que sí lo haga, me viene a la cabeza el inicio de la melodía a piano.

Y por supuesto, junto a la tonada, la frase: “Tú nunca dejes de creer…”

“Don’t Stop Believin'” es originalmente un sencillo del álbum “Escape”, allá por 1982. Bajita la mano, a lo largo del tiempo se ha convertido en la canción insignia de Journey, siendo la elegida para cerrar muchos de sus conciertos.

Ya sin más, Don’t Stop Believin’ de Journey.

Recuerden, las 25 canciones tienen una lista en Spotify. ¡Síganla!