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Soundtrack – Sing Street

El pasado 2016 dio a luz una bonita película llamada Sing Street. Les recomiendo que la vean por varios motivos: Representa el sueño adolescente de todo chavillo, mismo que es tener una banda para ligarte a una aspirante a modelo. Una historia que reivindica la labor de todos esos hermanos mayores en el mundo. Y sobre todo, un soundtrack bastante bueno.

Es de este último punto de lo que nos ocupamos hoy. Dado que la historia se ambienta en los 80’s, encontraremos una selección de canciones de Duran Duran, The Cure, The Jam y de Hall & Oates, entre otros.

Por su cuenta, la música original ejecutada por los mismos Sing Street (la banda fictica creada para este proyecto), no oculta en absoluto la influencia de las bandas antes mencionadas. De hecho, les hace una especie de tributo. Sin embargo, lo hace de una manera ecuánime, divertida y sobre todo, bien hecha.

Les recomiendo ampliamente “Drive It Like you Stole It” (con sonido de Hall & Oates), “A Beautiful Sea” (con el estilo de The Cure), “The Riddle of the Model” (a lo Duran Duran), y “Girls” (totalmente The Jam).

Sin más, el soundtrack de Sing Street.

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The Man With The Iron Fists. Un cocktail explosivo de raperos y Kung Fu

A veces las combinaciones más extrañas resultan las más interesantes. También es cierto que a veces terminan siendo una reverenda jalada, pero igual nada se pierde con intentar. Todo depende del punto vista con que se mire.

Este es el caso de The Man With The Iron Fists. Una testosterónica cinta de acción que mezcla los géneros de las Kung Fu Movies con el del gangsta bling bling. Y como se podrán imaginar, no tiene otra finalidad que hacer que apaguen sus neuronas alrededor de una hora y media presenciando madrazos en el aire, explosiones cada cinco minutos y chorros de sangre en la pantalla.

La historia se centra en una aldea china del siglo XIX, donde un herrero se ve forzado a unirse una serie de clanes guerreros. Paralelo a esto hay oro robado, traidores, una dinastía y muchas, muchas patadas en los traseros. Entrar en más detalle de la trama sería contarles la película, por lo que la sugerencia es que mejor la vean. Y para que se animen acá está el avance.

Ahora, en el terreno musical, el soundtrack que en esta ocasión nos compete se constituye en dos terceras partes de puro hip-hop mafioso, rabioso y negroso. Mientras que para rematar tiene un ligero toquecito de soul, lo que no deja de agregarle chocolate al pastel.

Al ser ésta (y no “ésta”) una cinta escrita y dirigida por RZA (si no saben quién es, den click aquí), el tracklist está retacado de rolas del Wu-Tang Clan y de algunos de sus más distinguidos integrantes. Por lo que, como imaginarán, permea el estilo de la banda en todas las canciones.

Es así como encontramos enfurecidas rimas, potentes encontronazos y sampleos setenteros en canciones como Black Out de Ghostface Killah, Built For This de Method Man y Just Blowin’ In the Wind del ya nombrado RZA. No’más dense un quemón.

Como usualmente pasa en el mundo del hip-hop también podemos encontrar canciones que nos son del grupo antes mencionado, pero que no por eso dejan de ser parte de la pandilla. De esta manera pasamos a escuchar rolas como White Dress de Kanye “Kardashian” West, The Archer con Killa Sin, Tick, Tock de Pusha T o I Go Hard de Whiz Khalifa.

La embarradita de soul la encabezan The Revelations con I Forgot to Be Your Lover, Corinne Bailey Rae con Chains y Mable John con Your Good Thing. Además, la cereza en el pastel viene cantada por Frances Yip con Green Is The Mountain. Rola que tiene el característico estilo de aquellas pelis setenteras actuadas por Bruce Lee. Es decir, un soul ligero de bar kararoke, interpretada por una cantante oriental.

Los tesoros escondidos esta ocasión son dos a mi parecer. El primero es una colaboración de RZA con The Black Keys. Aquí las llaves negras sacan su lado más negroide, ejecutando un rock que se ubica entre un funk pesado del Bronx y un blues distorsionado. La canción toma su ritmo propio cuando de pronto en los puentes musicales, RZA nos deja caer sus rimas como precisas amenazas de muerte. No por nada la canción se titula The Baddest Man Alive.

El segundo highlight y el que considero el mejor track de toda la compilación, lleva por nombre Rivers of Blood. Dicho rap es perpetrado por el Wu-Tang Clan, recetándonos unas potentes rimas cuales cachetadones guajoloteros. El potente riff en el que se construye toda la canción va evolucionando poco a poco. Evolucionando desde un inocente solfeo infantil hasta ir in crescendo en su bajeo para explotar en una estridente sección de metales. Un rolón.

Concluyendo, podríamos decir que este soundtrack al igual que la película, podrá ser una pieza que tal vez no le guste a todo el mundo. Sin embargo, para aquellos aficionados al hip-hop tanto como a las historias de peleas, va a ser una delicia que les hará pasar un gran rato. Acá les dejamos el soundtrack completo en Spotify.

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Este texto fue publicado originalmente como una colaboración para
Noiseland VG.
Django

Django Unchained y el viejo oeste bajo la visión de Tarantino

Tarantino es famoso, además de hacer “películas violentas”, por poner en cada una de ellas un soundtrack sensacional. Queda claro que su estilo de dirección es de aquellos que hacen de la banda sonora, una parte fundamental para la cinta. En esta sección podríamos hablar de cualquiera de sus selecciones musicales (y eventualmente lo haremos), encontrando en todas y cada una, un deleite musical totalmente ad hoc para lo que vemos en pantalla.

Por otra parte, una de las pruebas más duras para comprobar la calidad de cualquier álbum es ver qué tan bien envejece con los años. Y es que específicamente en el caso de los soundtracks, sucede que mientras la película está de moda, la música también lo está. Pero al acabar el tiempo en cartelera, la música pasa al olvido para dar paso al “siguiente gran soundtrack” con la misma suerte.

Es así como llegamos a Django Unchained. Selección para la película estrenada a finales del 2012 con ese mismo nombre (aunque en realidad es Quentin Tarantino’s Django Unchained) y que ambienta el primer spaghetti western del director. (Yo diría que es el segundo, ya que Kill Bill Vol.1 tenía tintes de este género).

El guión ustedes seguramente ya más que lo conocen. La historia se desarrolla en el Texas de 1858, justo antes de que estallara la Guerra de Secesión en los E.E.U.U. Un dentista y cazarecompensas alemán con el nombre de King Schultz (interpretado por un muy emotivo Christoph Waltz), entabla una entrañable amistad con un ex-esclavo de nombre Django (perpetrado por Jamie Foxx). Al tener un éxito formidable en el oficio de cobrar por los forajidos, el doctor le propone a Django liberar a su esposa Broomhilda (la hermosa Kerry Washington), quien es esclava en una plantación.

El dueño de la plantación (y de la esposa de Django) resulta ser un despiadado terrateniente (interpretado soberbiamente por Leo DiCaprio). Mismo que se hacer estar acompañado por un grupo de rufianes y sobre todo, por un mayordomo “negro que esclaviza negros”, (encarnado por un siempre magistral y malhablado Samuel L. Jackson). El resto es emoción, intriga y hartos plomazos. Por lo que si ya vieron la peli, saben de lo que les hablo y si no, tomen esto como una invitación a hacerlo.

La banda sonora se compone por clásicos del género, encabezados por composiciones de Luis Bacalov y Ennio Morricone, quienes imprimen dramatismo y grandilocuencia a las secuencias del filme. En corto, la esencia de las películas del oeste.

En esta misma vena, podemos encontrar melodías como l Giorni Dell’ira de Riziero Ortolani, Ancora Qui de Elisa Toffoli y TRINITI: TITOLI de Annibale E l Cantori Moderni. Quienes captan perfectamente el estilo cowboy y enmarcan bastante bien sus respectivas secuencias.

El resto del tracklist es un cóctel bastante bien servido de géneros como el country, instrumental, hip-hop y soul. Mismo donde se hacen escuchar nombres como Jim Croce, Brother Dege, Jerry Goldsmith acompañado de Pat Metheny y Rick Ross. Algo muy elaborado y variopinto.

Y claro, al ser una historia de Tarantino, no pueden faltar algunos diálogos esenciales entremezclados con las canciones.

En lo personal, considero que este playlist nos guarda tres canciones que son verdaderas delicias. La primera, Freedom de Anthony Hamilton con Elayna Boyton. Un muy sentido soul con toques de blues sureño y algunos tintes gospel. Al escucharla casi casi se puede respirar el aire de las plantaciones de aquella época.

La segunda es Who Did That To You? Otro soul más interpretado por John Legend. En éste, se puede escuchar la rabia e impotencia del cantante poniéndose en los zapatos del personaje principal. El órgano que acompasa la melodía de dicha canción le da un toque de entre finales de los 60’s y principios de los 70’s que también le suma bastante sentimiento.

Y por último pero no menos importante, la tremendamente explosiva Unchained. Un excelentemente bien elaborado mashup entre The Payback de James Brown y Untouchable de 2Pac. El ritmo, los gritos y el gimoteo del Funk Soul Brother #1 se mezclan estruendosamente con las afiladas y ponzoñosas rimas de Shakur. Canción que, por si fuera poco, encontrarán en una de las escenas clave de la película, brindándole una ambientación como ninguna otra.

A la fecha de que esto se escribe, la banda sonora ha cumplido tres años. Dejándose al paso del tiempo sin perder ni un ápice de su esencia. Como podrán ustedes comprobar cuando escuchen la producción o al ver la película, Tarantino no erró en lo absoluto en su selección, sino que le puso la cereza al pastel.

Como aquí nos gusta consentirlos, les dejamos el soundtrack en YouTube y también en Spotify. Espero que la disfruten.

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A Hard Day’s Night de The Beatles. El soundtrack de toda una generación

Con pretexto de celebrar el 50 aniversario de su lanzamiento, (en realidad, cualquier pretexto es bueno), hace poco se re-estrenó, (me parece que por tercera o cuarta vez), A Hard Day’s Night. Aquella primera cinta protagonizada y musicalizada por The Beatles.

Ya saben. El cartel anunciaba lo que dicen siempre en casos como éste, El PadrinoPsicosis o cualquier otra joya que merezca ese título. Que la obra en turno ha pasado bajo un proceso de manita de gato donde les ha quedado de rechupete el tratamiento visual como auditivo.

Cito: “Para festejar este gran acontecimiento, la X cadena de cine trae en exclusiva la película completamente remasterizada…” Y desde aquí ya es de mi cosecha, (entone su mejor voz de locutor de anuncio tomatero y lea…) “Por lo que usted, eterno amante del Cuarteto de Liverpool, no debe dejar pasar la oportunidad de disfrutar de esta obra tal y como se concibió. En su formato para proyección en cines”.

Y sí. Aunque usualmente la publicidad exagera muchas cosas, cual película porno a los miembros más íntimos, esta vez no se equivoca. Ustedes queridos lectores, desquitarán y con mucho gusto, cada centavo pagado por su entrada al cine.

El puro hecho de que se apaguen las luces, la pantalla se ilumine con el reflejo del proyector y comience a correr una película en blanco y negro, tiene su propia mística, magia y romanticismo. Porque, ¡carajo! ¡Les juro que con este tipo de películas hay una emoción especial capaz de poner la piel tan chinita como gallina clueca!

Razones para refinarse esta cinta junto a un cubetón rebosante de palomitas e inundar su mente con endorfinas por una escasa hora y veintisiete minutos, hay muchas. Pero no nos vayamos a cuestiones existenciales. Andemos como dicen por ahí, paso a pasito.

1. Su valor cultural

De entrada, la película figura con una cantidad ingente de títulos y recomendaciones. De las más sobresalientes: ser una de las las 100 mejores películas del siglo XX asegún el British Film Institute. Cuestión en la que coincide también la revista Time, por ejemplo. Ubicándola así, también dentro de las 100 mejores películas de todos los tiempos.

Entonces, si tiene tanto premio y está en cuanta lista de la crítica (que se supone es gente que le sabe), por algo ha de ser, ¿no? Digo, empezando por ahí…

2. Su soundtrack

Y que es en lo que en esta sección nos truje, Chencha.

Para ser los Beatles, que en esa época eran un manantial inagotable de canciones y canciones (bueno, siempre lo fueron, pero en esa época, más…), resulta muy curioso que no hayan escrito canciones específicamente para la película. Cosa que sí pasó con Help, su siguiente filme.

Aquí la banda sonora se compone por una mezcla bien balanceada de canciones. En su mayoría, pertenecientes al álbum homónimo a la cinta (A Hard Day’s Night, 1964), el cual estaba por salir en esos días. Algunos otros temas de su disco anterior en esa época (With the Beatles, 1963). Y finalmente, un par de sencillos de esas fechas con mucho punch, como es el caso de She Loves You.

El audio está remasterizado bajo la supervisión de nada más y nada menos que por Giles Martin, quien como se imaginarán es hijo de George Martin. Lo cual de alguna manera es una garantía, ya que el ahora Don Productor, se la pasaba jugando de chiquito en el estudio de grabación mientras su padre les enseñaba a los Fab Four dos o tres trucos de producción musical.

Como se imaginarán cada una de las canciones resulta un tesoro. Sobre todo cuando hacen gala de un audio completamente pulido. Su frescura, tono jocoso y ritmo pegajoso, nos hacen pensar que casi casi, fueron grabadas el día de ayer.

Muy por aparte del tema del sonido, los catorce temas que componen este soundtrack son ya clásicos inmortales en la historia de la música. Del conjunto total, once son interpretadas por The Beatles y las tres restantes, son arreglos de George Martin basados en algunas canciones del grupo con la mera finalidad de servir como score.

Si nos ubicamos en un contexto histórico, podemos notar que los temas musicales son muy de su etapa sha-la-lá (como me gusta decirle). Esas en las que a leguas se escucha su tono juguetón, letras basadas en historias de amor adolescente y mucho desparpajo.

Es así como a lo largo de la historia encontramos rolones como I Should Have Known Better, I Wanna Be Your Man, Don’t Bother Me, All My Loving, If I Fell, Can’t Buy Me Love, And I Love Her, I’m Happy Just to Dance With You, Tell Me Why, She Loves You y la mismísima A Hard Day’s Night. Todas y cada una, ampliamente disfrutables.


3. La película en sí

La historia dirigida por Richard Lester, es en resumen, un episodio ficticio en la vida del grupo por aquellos años. Mitad documental, mitad comedia juvenil, la trama muestra “un día en la vida” del conjunto, mientras se la pasaban yendo de concierto en concierto y de recepción en recepción.

Con el paso del tiempo la película ha trascendido gracias a que se ha convertido en un referente a muchas otras cosas posteriores. Por ejemplo, es un clara precedente a los videoclips musicales que vendrían tiempo después.

Pero quizás su verdadero valor radique en que, es el reflejo de una época hoy nostálgica, inocentona y que aunque al principio parecía bastante sosa, terminó siendo sumamente idealista. Como tal, la música que acompañó a dicha generación, es como lo menciona el título del artículo, parte del soundtrack de las vidas de muchas personas. Primero de quienes lo vivieron y después, en innumerables veces, un gusto heredado de generación tras generación.



De los Beatles nos podemos pasar siglos haciendo minuciosos y sesudos análisis de su vida y obra. Que si son la mejor banda del mundo, que si no lo son. Que si John, que si Paul, que si George, que si la nariz de Ringo… ¡En fin! Lo que ustedes gusten y manden.

Al parecer por cada fan from hell de la banda existe un detractor a muerte del grupo. Eso de alguna manera equilibra las cosas, porque el amplio y enorme (léase aquí entonando enooorme… ) grueso de la gente no son ni una, ni la otra cosa. Simplemente los han escuchado por lo menos alguna vez en su vida y seguramente (nuevamente, sin miedo a caer en exageraciones), les gusta al menos “una” composición del cuarteto.


Cortemos aquí este artículo pues y dispongámonos primero de ir al cine y después de escuchar este testimonio musical. Mismo que ha aguantado el paso del tiempo como los buenos vinos y los mejores caldos de gallina. Es decir, con el paso del tiempo es mejor y siempre dejándonos con un buen sabor de boca.

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Este texto fue publicado originalmente como una colaboración para  Noiseland VG.
Birdman Soundtrack

Birdman (o la inesperada virtud de un soundtrack maravilloso)

Hace algunos días, justo aquí en Noiseland VG, les recomendamos que fueran corriendo al cine a ver Birdman. El más reciente filme de Alejandro González Iñárritu, (el cual por cierto, ahora firma “a la gringa”, Alejandro G. Iñarritu), es una cinta que sin ánimo de echar flores así porque sí, se muestra como una joya con amplias posibilidades de convertirse en una peli de culto.

Ahora bien, cuando hablamos de soundtracks es muy importante aclarar que el uso de éste, puede llegar a niveles insospechados dependiendo la voluntad del director. Cuántas veces no nos hemos topado con películas que tienen música meramente de relleno, como también historias donde las canciones o el score se vuelven parte fundamental de la historia misma.

Dicho lo anterior, el soundtrack de Birdman es una de esas bandas sonoras que está sumamente ligada al desarrollo de la trama. Desde el inicio hasta los créditos finales, como por supuesto también en los momentos clave, la ejecución de batería que compone el 95% del soundtrack marca el ritmo de cada secuencia. Iñárritu tuvo un gran acierto en elegir a Antonio Sánchez para perpetrar la complicada labor de muscalización.

Y si a estas alturas se preguntan quién demonios es el buen Antonio, déjenme les digo que hoy por hoy es uno de los mejores bateristas mexicanos y una de las más grandes promesas del jazz internacional. Por si creen que estoy exagerando, les recomiendo que chequen el concierto que dio hace poco como parte de la banda de Pat Metheny en el Riviera Maya Jazz Festival 2014.

La música que conforma la banda sonora es, al igual que su contraparte fílmica, una chulada. Tal vez, uno de entrada podría pensar que un score de “free jazz percusivo” podría ser algo difícil de digerir. Sin embargo, esto queda como un simple prejucio musical. Los intermitentes solos de batería van de la mano de los altibajos emocionales del buen Birdman.

De igual manera ustedes me dirán, “¡es que casi dos horas de jazz son mucho!”. Ese sería otro gran error. Cada pieza muscial está acomodada tan estratégicamente en las escenas que pareciera que el soundtrack no se detiene. Sin embargo, el tracklist apenas rebasa la hora de duración y cada pieza, acaso alcanzará los tres minutos.

El resto de la banda sonora es magníficamente aderezado por una selección de música clásica. En lo que corresponde a esta parte encontraremos a artistas de la talla de la Polish National Radio Symphony Orchestra, John Adams, la Stuttgart Radio Symphony Orchestra y la Wiener Philharmoniker acompañada de Violeta Urmana y Pierre Boulez. Todos y cada uno haciendo lo que mejor saben hacer: ejecutar con maestría su parte melódica.

Bueno niños y niñas, caramelos y bolitas. Ya tienen argumentos de más para reventarse este magnífico álbum. Como tip, deléitense escuchando cada detalle de la obra, entre ellos el silbato de un carrito de camotes y la bocina grabada con aquel grito de “tamales oaxaqueños calientitos…” ¡Ay papel!

Y para que no digan que no se las ponemos fácil, escuchen el soundtrack completo en Spotify.

Este texto fue publicado originalmente como una colaboración para  Noiseland VG.

Alfred Hitchcock y su peculiar manera de interpretar las miradas

A estas alturas está de sobre decir que Alfred Hitchcock es uno de los grandes maestros del cine. Su sobrenombre de el maestro del suspense, lo tiene ganado a pulso gracias a cada una de sus obras.

Por cierto, un deleite de éstas, es poder admirar cada uno de los detalles circunstanciales que envuelven las secuencias principales. Este es el caso de este video a forma de recopilación-análisis-tributo, donde el foco esencial se centra en las miradas de los personajes.

Dicha edición lleva por nombre “Eyes of Hitchcock“, la cual ve la luz de la mano del director y editor ::kogonada para The Criterion Collection. La música se titula “Anything can happen, and usually does… On the Orient Express” y corre por parte de Rob Cawley.

Lo dicho, un deleite.

Eyes of Hitchcock from Criterion Collection on Vimeo.