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A Hard Day’s Night de The Beatles. El soundtrack de toda una generación

Con pretexto de celebrar el 50 aniversario de su lanzamiento, (en realidad, cualquier pretexto es bueno), hace poco se re-estrenó, (me parece que por tercera o cuarta vez), A Hard Day’s Night. Aquella primera cinta protagonizada y musicalizada por The Beatles.

Ya saben. El cartel anunciaba lo que dicen siempre en casos como éste, El PadrinoPsicosis o cualquier otra joya que merezca ese título. Que la obra en turno ha pasado bajo un proceso de manita de gato donde les ha quedado de rechupete el tratamiento visual como auditivo.

Cito: “Para festejar este gran acontecimiento, la X cadena de cine trae en exclusiva la película completamente remasterizada…” Y desde aquí ya es de mi cosecha, (entone su mejor voz de locutor de anuncio tomatero y lea…) “Por lo que usted, eterno amante del Cuarteto de Liverpool, no debe dejar pasar la oportunidad de disfrutar de esta obra tal y como se concibió. En su formato para proyección en cines”.

Y sí. Aunque usualmente la publicidad exagera muchas cosas, cual película porno a los miembros más íntimos, esta vez no se equivoca. Ustedes queridos lectores, desquitarán y con mucho gusto, cada centavo pagado por su entrada al cine.

El puro hecho de que se apaguen las luces, la pantalla se ilumine con el reflejo del proyector y comience a correr una película en blanco y negro, tiene su propia mística, magia y romanticismo. Porque, ¡carajo! ¡Les juro que con este tipo de películas hay una emoción especial capaz de poner la piel tan chinita como gallina clueca!

Razones para refinarse esta cinta junto a un cubetón rebosante de palomitas e inundar su mente con endorfinas por una escasa hora y veintisiete minutos, hay muchas. Pero no nos vayamos a cuestiones existenciales. Andemos como dicen por ahí, paso a pasito.

1. Su valor cultural

De entrada, la película figura con una cantidad ingente de títulos y recomendaciones. De las más sobresalientes: ser una de las las 100 mejores películas del siglo XX asegún el British Film Institute. Cuestión en la que coincide también la revista Time, por ejemplo. Ubicándola así, también dentro de las 100 mejores películas de todos los tiempos.

Entonces, si tiene tanto premio y está en cuanta lista de la crítica (que se supone es gente que le sabe), por algo ha de ser, ¿no? Digo, empezando por ahí…

2. Su soundtrack

Y que es en lo que en esta sección nos truje, Chencha.

Para ser los Beatles, que en esa época eran un manantial inagotable de canciones y canciones (bueno, siempre lo fueron, pero en esa época, más…), resulta muy curioso que no hayan escrito canciones específicamente para la película. Cosa que sí pasó con Help, su siguiente filme.

Aquí la banda sonora se compone por una mezcla bien balanceada de canciones. En su mayoría, pertenecientes al álbum homónimo a la cinta (A Hard Day’s Night, 1964), el cual estaba por salir en esos días. Algunos otros temas de su disco anterior en esa época (With the Beatles, 1963). Y finalmente, un par de sencillos de esas fechas con mucho punch, como es el caso de She Loves You.

El audio está remasterizado bajo la supervisión de nada más y nada menos que por Giles Martin, quien como se imaginarán es hijo de George Martin. Lo cual de alguna manera es una garantía, ya que el ahora Don Productor, se la pasaba jugando de chiquito en el estudio de grabación mientras su padre les enseñaba a los Fab Four dos o tres trucos de producción musical.

Como se imaginarán cada una de las canciones resulta un tesoro. Sobre todo cuando hacen gala de un audio completamente pulido. Su frescura, tono jocoso y ritmo pegajoso, nos hacen pensar que casi casi, fueron grabadas el día de ayer.

Muy por aparte del tema del sonido, los catorce temas que componen este soundtrack son ya clásicos inmortales en la historia de la música. Del conjunto total, once son interpretadas por The Beatles y las tres restantes, son arreglos de George Martin basados en algunas canciones del grupo con la mera finalidad de servir como score.

Si nos ubicamos en un contexto histórico, podemos notar que los temas musicales son muy de su etapa sha-la-lá (como me gusta decirle). Esas en las que a leguas se escucha su tono juguetón, letras basadas en historias de amor adolescente y mucho desparpajo.

Es así como a lo largo de la historia encontramos rolones como I Should Have Known Better, I Wanna Be Your Man, Don’t Bother Me, All My Loving, If I Fell, Can’t Buy Me Love, And I Love Her, I’m Happy Just to Dance With You, Tell Me Why, She Loves You y la mismísima A Hard Day’s Night. Todas y cada una, ampliamente disfrutables.


3. La película en sí

La historia dirigida por Richard Lester, es en resumen, un episodio ficticio en la vida del grupo por aquellos años. Mitad documental, mitad comedia juvenil, la trama muestra “un día en la vida” del conjunto, mientras se la pasaban yendo de concierto en concierto y de recepción en recepción.

Con el paso del tiempo la película ha trascendido gracias a que se ha convertido en un referente a muchas otras cosas posteriores. Por ejemplo, es un clara precedente a los videoclips musicales que vendrían tiempo después.

Pero quizás su verdadero valor radique en que, es el reflejo de una época hoy nostálgica, inocentona y que aunque al principio parecía bastante sosa, terminó siendo sumamente idealista. Como tal, la música que acompañó a dicha generación, es como lo menciona el título del artículo, parte del soundtrack de las vidas de muchas personas. Primero de quienes lo vivieron y después, en innumerables veces, un gusto heredado de generación tras generación.



De los Beatles nos podemos pasar siglos haciendo minuciosos y sesudos análisis de su vida y obra. Que si son la mejor banda del mundo, que si no lo son. Que si John, que si Paul, que si George, que si la nariz de Ringo… ¡En fin! Lo que ustedes gusten y manden.

Al parecer por cada fan from hell de la banda existe un detractor a muerte del grupo. Eso de alguna manera equilibra las cosas, porque el amplio y enorme (léase aquí entonando enooorme… ) grueso de la gente no son ni una, ni la otra cosa. Simplemente los han escuchado por lo menos alguna vez en su vida y seguramente (nuevamente, sin miedo a caer en exageraciones), les gusta al menos “una” composición del cuarteto.


Cortemos aquí este artículo pues y dispongámonos primero de ir al cine y después de escuchar este testimonio musical. Mismo que ha aguantado el paso del tiempo como los buenos vinos y los mejores caldos de gallina. Es decir, con el paso del tiempo es mejor y siempre dejándonos con un buen sabor de boca.

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Este texto fue publicado originalmente como una colaboración para  Noiseland VG.

Alfred Hitchcock y su peculiar manera de interpretar las miradas

A estas alturas está de sobre decir que Alfred Hitchcock es uno de los grandes maestros del cine. Su sobrenombre de el maestro del suspense, lo tiene ganado a pulso gracias a cada una de sus obras.

Por cierto, un deleite de éstas, es poder admirar cada uno de los detalles circunstanciales que envuelven las secuencias principales. Este es el caso de este video a forma de recopilación-análisis-tributo, donde el foco esencial se centra en las miradas de los personajes.

Dicha edición lleva por nombre “Eyes of Hitchcock“, la cual ve la luz de la mano del director y editor ::kogonada para The Criterion Collection. La música se titula “Anything can happen, and usually does… On the Orient Express” y corre por parte de Rob Cawley.

Lo dicho, un deleite.

Eyes of Hitchcock from Criterion Collection on Vimeo.